sábado, diciembre 16, 2006

El fotógrafo


Originalmente tenía pensado escribir tres entradas sobre tres de mis director favoritos. Pero de Wilder ya tengo dos entradas gordas como tochos, a Sergio le preparó una entrada analizando sus filmes, así que quedaba el maestro.



Podría analizar todas y cada una de sus películas, pero no he visto todas y cada una de sus películas. Pero si me he creado una imagen mental de él, esa fotografía imaginaria de un ser inteligente, poderoso, sabio e imponente. Y esa es la palabra que me viene a la mente al pensar en Stanley, fotografía. Un joven que empezó como fotógrafo y que terminó haciendo fotografías. Ese es su mayor y mejor defecto. Todos sus filmes se podrían clasificar como fotografías, una fotografía, y al igual que esta uno puede verla con interés o sin él, puede que se paré a analizar detenidamente o pasé de ella y tal vez le evoqué ciertos sentimientos o simplemente le deje frío. Una imagen vale más que mil palabras y cualquier fotograma conocido de sus películas define mejor a estas que cualquier síntesis. Puede verlas y puede conocer en ellas el estilo de la película, por donde irán sus derroteros y si nos damos cuenta, hay una enorme cantidad de gente que busca en "La chaqueta metálica" un nuevo "Apocalypse Now". Fuera de su cita en la que relaciona estos dos filmes, yo los comparó con una fotografía de la guerra del golfo en la que se ve a un soldado de espaldas a un pozo de petroleo ardiendo. A Coppola le interesa el petroleo ardiendo, que están viviendo los que están junto a él; pero a Kubrick le interesa más los ojos del soldado en primer plano. Y de eso va "La chaqueta metálica" de un soldado que ya no siente, que no se echa a llorar porque ha visto la mierda del mundo y ha perdido su humanidad en el camino. Está deshumanizado. Deshumanización. De eso van las pelis de Stanley. Gente que deja de ser humana o que pierde algo en el proceso por un aliciente externo. Las guerras, la violencia, la locura, el sexo... Eso es el cine de Stanley, una fotografía de un ser humano sin piernas.



Qué triste es todo, ¿no?. ¿Estamos olvidando a los soldados cayarse ante el canto de Christianne Kubrick? ¿A los soldados cantando el Mickey Mouse Club?... Al final, quién sabe, tal vez en la fotografía, el hombre sin piernas le este dando la mano a otro ser humano mientras sonríe.

Ahora es cuando apago mi cigarro, río a los demás hombres de la mesa y digo con voz carrasposa: "Qué grande es el cine".

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