viernes, abril 06, 2007

no nos chupemos los dedos todavía...

ah.. habeis pillado el doble sentido, eh? si es así, eso quiere decir que soys una panda de viciosos y asquerosos freakis cinéfilos... (no me malinterpreteis.. es que hoy estoy de mala leche, pero sabeis que os adoro) pues no. no voy a hablaros ni de cine ni de tarantino (que viene a ser lo mismo), ni de chupar nada.
lo que intentare describir aquí es el orgiásmico placer que produce el comer chocolate. este es un artículo de ensayo, así que puede resultar algo estúpido... pero yo soy así.

en fin. imaginad que vuestro cuerpo ha estado días falto de algo. ya puede ser dulce, sexo, emociones fuertes, alegrías, etc (todo esto lo soluciona el cacao, colega),... así, que ante la gran demanda de calor y sensación chocolatada, os meteis una buena dosis de manteca de cacao... (y no me refiero a la mierda esa de milka o de nestle.. me refiero a cacao puro, ese que a muchos os da asco, pero que escupís solo porque no soys dignos de merecéroslo)..

lo primero que sucede esque el amargo os invade. sin duda, pensareis, esto no es una buena idea.. pero al cabo de unos segundos, la pastilla (supongamos que os meteis un trozo de tableta) se deshace en la boca, y todos esos malditos componentes químicos os envuelven en un torbellino de sensaciones, que va del amargo al dulce, luego a algo parecido al cítrico (no el cítrico de los putos limones), y luego al amargo, cuando la mezcla ya baja cuello abajo.. después de eso, ya podeis rezar, pero todo será en vano. las endorfinas se liberarán en pocos segundos, y mientras os mirais en el espejo con esa estúpida expresión de subnormales (con los dientes negros y la lengua oscura), sabreis que habeis alcanzado el clímax del sabor. las neuronas podrán conectarse haciéndoos sentir felices y despreocupados por unos pocos segundos, que sin duda, serán los mejores que vuestras inútiles vidas podrán asimilar en bastante tiempo.
si quereis rematar la faena, no os quedará mas que meteros en la boca una buena cantidad de agua (fría) y dejar que la potenciación de sabores haga el resto.
(a muchos descreídos no les convence esta teoría.. pero eso es porque no lo han provado. meteos un mangerazo después del choco y fliparéis).

después de esto, no me queda mucho más por añadir. supongo que a estas alturas ya habeis divisado hasta donde alcanza mi grado de paranoia y frustración que me produce cada vez el ver este blog vacío. solo añadir una cosa:

que viva el cacao, que tantos dulces y placenteros momentos nos ha proporcionado y seguirá proporcionandonos a los insignificantes y faltos de gratitud humanos.